Observo
Observo, observo el porvenir de los días. Entregando un
suspiro, una lágrima por lo desvanecido en el viento. Observo, observo a cuatro
niños alzando la tierra con sus manos, deseando encontrar una aventura única en todos los aspectos.
Observo, una idea de liberta, un grito de amor, un llanto de dolor. Observo el
cambio, el crecimiento y la muerto, la flor seca en el piso, lanzada por una
mujer desesperada y dolida. Observo, los colores que trasformar mi contorno, mi
conciencia. Crean una historia cada día, cada minuto. Observo el deseo de las
personas por sobresalir, pisando a otro con sus creencias y culturas, con su
educación. Pero más que nada oigo una canción, una melodía armoniosa para los seres
vivos e inertes. Una melodía cautivante en cada sentido y esplendor de la
palabra. Vuela y se transforma en una necesidad, vuela y se acaba con un sonido exacto y preciso para cautivar al
corazón, y abrir la mente a nuevas posibilidades.
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