Carta de un asesino
Disculpe la molestia de acercarme a usted, una idea de
perfección sin tener una invitación previa. Pero mi cuerpo no me permitía
dejarla en el olvido, necesito acercarme y tan solo observarle, observar su
cuerpo perfecto diseñado por los dioses, su sonrisa coqueta y discreta, pero
sobre todo su mirada negra que desnuda el alma de todo hombre que desea
acercarse a ella, simplemente abriendo los ojos y viendo a su corazón. Su
cuerpo con curvas discretas, que llaman la atención al verla, y retienen la
mirada, no por el morbo del hombre ni de mi mirada, sino por la belleza
enfrente de los ojos, algo que no puedo describir, algo que solo lo puedo
comparar con una flor exótica e única, que la vez y te crea amor, ternura,
felicidad pero a la vez odio por la perfección encontrada y necesidad de
encontrarla. No nos conocemos, no se su nombre, ni usted el mío. Solo sé que mi
cuerpo y alma desea estar con usted. Estoy seguro que usted oye esto a diario,
que muchos hombres le hablan directamente pidiendo una oportunidad de llegar a
la lujuria. Pero mi deseo es mayor a lo corporal, no miento, si deseo la
lujuria con su cuerpo y alma, poder jugar y disfrutar, dominarla y que me
domine. Abrazarla, besarla, observarla desnuda frente a un espejo antes de
intimar. Pero mi deseo es mayor al instinto animal, mi deseo va a las energías
y conexiones. Quiero una conexión con usted y su pasado, quiero entablar una
historia y un final, quiero llegar a saber sus gustos, sus placeres, sus ideas,
su odio, y por sobretodo su amor. Quiero algo nunca antes conocido. Espero
volver a verla y que reciba mi carta. No confunda mi carta, no deseo alarmarla,
solo deseaba que entienda mi sentimiento hacia usted, alguien desconocida. Tal
vez nunca nos veamos ni conozcamos, pero sacar este sentimiento de mi pecho y
transmitirlo, este sentimiento que entra en mis huesos, los dominan y escriben
esta carta, no confunde mi idea con la de un maniaco, sino con la de un hombre
apasionado. Sin tener nada más que decir me despido, diciendo adiós a usted.
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